31 julio, 2017


 

De la vista nace el amor

De la vista nace el amor

¿Cuántas veces hemos escuchado esto?…..Muchas creo yo. Y es que ésta pequeña frase tiene toda la razón, o del caso contrario, entonces… ¿Por qué nos arreglamos cuando vamos a una cita? De esto precisamente es de lo que se trata el Visual Merchandising, poner todo bonito a los ojos del consumidor para seducirlo, tentarlo para que realice la compra.

 

Los detalles marcan la diferencia, esa diferencia que tanto queremos tener de nuestros competidores, por lo cual cualquier color, variación de luz, aroma, o un simple acomodo diferente del producto puede ser la clave.

Tenemos que “atraparlo”, cuando pasa frente a nosotros, cuando entra a la tienda y frente a los productos.

 

El Visual Merchandising va desde los exhibidores, el primer contacto con el consumidor, hasta la tienda y los empleados; una buena armonía entre todos los elementos nos puede llevar al éxito. No es agradable para él que en el punto de venta, huela mal, esté desordenado, y todo mundo esté gritando por encontrar lo que busca; entonces pues, lo más recomendable es tenerlo limpio, ordenado, y con un balance en la exposición de los productos para que el cliente se sienta tranquilo, y de esa manera crearle una gran experiencia de compra.

 

Es necesario cuidar la composición del punto de venta, que no es solo una acumulación de objetos bonitos, para decir de la vista nace el amor, por el contrario consiste en la creación de un cuadro que debe:“atraer la atención”, “despertar el interés” y “dejar un recuerdo grato que la convierta en una Experiencia de Compra memorable para el cliente”. El sentido y efecto de la composición debe derramarse desde el interior hasta el exterior del local, tengamos siempre presente que la Experiencia tiene una introducción, un desarrollo y un desenlace.

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